domingo, 6 de septiembre de 2015

El Pato no se mancha

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(Por Pablo Castro) "Cuando uno le habla a una persona sobre el Pato lo único que te va a decir, si es que algo escuchó, es que es el deporte nacional y nada más. No sabe como, donde se juega ni donde nació" dice Pablo Segovia, vicepresidente de la Federación Argentina de Pato cuando le pregunté sobre cuál es la condición de este deporte en la actualidad.

Pablo es fotógrafo desde hace varios años, estudia locución y es oriundo de General Las Heras, ciudad situada al noreste de la Provincia de Buenos Aires y a 67 km de capital federal pero el mayor punto de atracción de esta ciudad es que es nombrada la capital del Pato nacional. Su relación con la actividad caballeresca se debe a sus amigos de la infancia que jugaban y pasaban el rato junto a el sobre sus caballos practicando de forma amateur este deporte tan común para los herenses y tan extraño para los que caminan cerca del obelisco. "El bichito", como diría Segovia, picó en el actual vicepresidente cuando estaba tomando fotografías a los jinetes que jugaban un "picadito" en el campo. Fue ahí donde la combinación de sus dos pasiones, el Pato y los medios de comunicación, hicieron que Pablo tome la iniciativa de poner al deporte nacional donde tiene que estar.

"Hay que apostar al pato como se hacía en los años 90. Recuerdo que uno cuando compraba el diario La Nación se encontraba con una carilla y media con pura información de Pato. Hoy queremos sacar provecho de los medios de comunicación, algo que nos ayudó a realizar un programa de televisión. Pero igual, esto sigue un laburo de día a dia",dice el fotógrafo, vicepresidente y conductor de Pato De Primera TV. Además aclara que antes era todo un orgullo ir a la lujosa Federación Argentina de Pato que se encontraba en plena capital federal. Actualmente es una oficina rentada que lucha internamente día a día con reparar los daños que ocasionaron los anteriores dueños de la la FAP que tomaron la decisión de quedarse con todo el dinero obtenido del "boom" de los 90 y dejar de lado lo más importante, el deporte.

Pablo Segovia tiene la meta fija como un caballo de carrera que quiere llegar a destino para coronarse campeón. El, junto a esta nueva generación (incluyendo a los propios jugadores) han sembrado en un campo totalmente abandonado. La ilusión de ver los frutos no está tan lejos. 

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